Desbordamiento del Genil.

El miércoles fui testigo del desbordamiento del río Genil. Cuando voy a Huétor Tájar disfruto mucho con las vistas, me alegra ver el campo lleno de vida y un río Genil con más caudal del que acostumbro a ver a su paso por Santa Fe. Me gusta ver toda esa vega encajada entre montañas con una diversidad enorme de verdes y marrones, y siento una empatía especial con los agricultores que la trabajan y que me dan trabajo a mí. Por eso no me sorprende ver, en lo alto de una colina junto a un polígono industrial a donde voy, un hombre apuntando con su cámara de fotos hacia la vega. La sorpresa viene cuando aminoro la marcha para observar yo también, y veo, al fondo, el campo todo cubierto de agua. Pero aquí no se riega por inundación… si aquello parece una marisma! Me dirijo hacia el pueblo… la carretera cortada. Una vecina me confirma que se ha desbordado el río, y me dirijo hacia allí a paso ligero. Lo que me encuentro, lo cuentan las fotos:

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Parece un mar… es un campo de espárragos que se ha ido al garete. El curso del río está por detrás de la chopera.

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En la foto de la izquierda, otra perspectiva. A la derecha, el río cruza la carretera de acceso al pueblo; al fondo el puente que salva el río. Todas las fotos están tomadas mirando hacia el sitio de donde vienen las aguas, el este, pues el sol impedía hacer fotos hacia el otro lado, donde se podía ver un paisaje igual de desolador.

Al principio, uno piensa en la madre Naturaleza, el río que se toma lo que es suyo y esas cosas, pero pronto se da uno cuenta de la realidad. Es el desembalse de agua de los pantanos lo que provoca esto: Quéntar y Canales cerca de Granada; Colomera y Cubillas aportan sus aguas a través del río Cubillas; y el de los Bermejales, a través del río Cacín. Este último desemboca en el Genil en Villanueva Mesía donde también estaba anegando cultivos. De modo que la responsable, y a quien le lloverán las denuncias, es la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir por no haber previsto esta situación.

Más adelante, las aguas del Genil se “guardan” en el pantano de Iznájar, un enorme depósito que también está desaguando y causando graves problemas en Écija: que se preparen para lo que les viene encima… todavía más.

Regreso al polígono industrial para hacer alguna foto más desde arriba:

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He tenido ocasión de hablar con la gente del pueblo, que me han contado el desastre que para los agricultores supone esta inundación. Hace unos días que desde UPA-Granada denunciaban que el exceso de lluvias estaba causando pérdidas importantes en la producción del espárrago de este año (además de otros cultivos importantes, como la alcachofa o el olivo), y esto no viene más que a agravar una situación delicada. Además, la inundación que en tiempos del “creciente fértil” en el Nilo podría ser beneficiosa, cuando se produce en un cultivo no da más que trabajo y deja tras de sí una capa de lodo (“nata” le llaman aquí al residuo que queda, según me comentaban unos jubilados) muy costosa de eliminar. Por no hablar de que la mayoría de las fincas en esta zona son de pequeños agricultores, explotaciones de tamaño familiar que ni siquiera se permiten el lujo de contratar mano de obra para la recolección de la cosecha.

El desbordamiento se producía también aguas arriba, en Villanueva Mesía (parece que este es el nombre oficial, aunque suena raro…), y comentaban que también estaba cortada la carretera, así que de vuelta a Granada, hice una parada allí para comprobar que el espectáculo era parecido, si bien la carretera estaba abierta:

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Allí pude hablar con un agricultor que tenía su finca allí al lado con un metro de agua, según comentaba.

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Parecía tranquilo. Los agricultores no están solos, suele darse el cooperativismo, y además están los seguros agrarios, y otras organizaciones para la defensa de sus intereses. Me comentaba una cosa curiosa: decía que el nivel del agua seguía subiendo y que lo sospechaba porque el río arrastraba mucha broza, señal de que estaba “barriendo” zonas nuevas; en la retirada va más limpio. En el centro del puente se acumulaba una gran cantidad de despojos:

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Entiendo que las inundaciones son la razón de que el cultivo predominante siempre a orillas del Genil sea el chopo, un árbol que precisa de mucha humedad y que no sufre demasiado con las inundaciones (aunque posteriormente haya que limpiar el terreno de todo el fango que deja tras de sí el río). La regulación de los caudales por medio de las presas hace que se gane confianza y se acaben cultivando otras cosas en terrenos próximos al río, hasta que pasa lo del miércoles…

Una vez allí, y dado mi interés por conocer un poco mejor la tierra donde nací, quise investigar un poco en la historia de los cultivos en la vega de Huétor Tájar, para compararla con la de la Vega de Granada; un estudio muy útil para el aprovechamiento del curso de guía de ecoturismo que estoy realizando de la mano de la gente de Al-Natural.

El valle del río Genil sirve de eje de tierras de cultivos desde Granada. Allí se abre formando la Vega de Granada, que llega más o menos  hasta Láchar. Después se estrecha y tras varios kilómetros vuelve a ensancharse antes de llegar a Villanueva del Mesía, en donde se funde con el valle del río Cacín, dando paso a la Vega de Huétor Tájar (foto grande más arriba).

Son las aguas del río Cacín, alimentado por la mayor aportación del río Alhama, las que riegan la vega de Huétor Tájar, a través de un sistema de caces y acequias que se remontan a tiempos de las culturas romana y árabe. Los ríos Cacín y Alhama nacen en el Parque Natural de las Sierras de Tejeda y Almijara.

En el cauce del río Cacín se construyó una presa, llamada de Derivación, que captaba sus aguas y las conducía a través de un canal hasta tres módulos de partición, de los cuales dos servían para regar los diferentes partidos de la vega de Huétor Tájar, como la Vega Vieja, Vega del Cacín, Vega del Conde, etc. Este canal es conocido con el nombre de “Caz de la Emperatriz Eugenia” y pasa por ser uno de los más antiguos de la provicia, como demostró el ingeniero Abellán (1895-1982), promotor de los pantanos de Bermejales, Cubillas e Iznájar, entre otros, y del canal de Huétor Tájar (1948). Abellán demostró que la antiquísima Acequia Gorda del Cacín (hoy Caz) fue trazada por los romanos, y uno de los signos evidentes es el túnel perforado en la roca, junto al río Cacín, para conducir las aguas hasta Huétor. Los árabes, maestros insuperables en el arte del regadío, ampliaron y perfeccionaron el Caz tal y como se hallaba hasta que empezaron las obras de entubación a finales del siglo XX, al objeto de aprovechar todo el agua, sin desperdicios.

Antiguamente, las aguas que conducía el Caz no sólo se aprovechaban para regar, también producían la energía para poner en funcionamiento el molino de harina de Tajarilla, que ya existía en época califal y estaba asociado a la alquería de Tájara (Tájar), situada en la hoy llamada Casería de las Torres. Ubicada en la orilla izquierda del río Cacín poco antes de su desembocadura en el Genil, recibía las aguas del Cacín por la construcción de una presa de tierra sobre éste y se conducía por medio de una acequia de gran recorrido (Caz). Así se formó una rica vega que hoy se conoce como “Vega Vieja”, de gran productividad.

Otro dato histórico interesante es que, tras la Reconquista de Granada, los Reyes Católicos donaron a su Capitán, Don Álvaro de Luna, más de 1.200 fanegas de tierra y el derecho de usar las aguas del río Cacín para riegos. Don Álvaro de Luna y posteriormente sus descendientes y Señores de Huétor Tájar dictaron normas para controlar los riegos que se plasmaron en las Ordenanzas de la Villa. De esta forma el Caz de la Emperatriz Eugenia, recibe este nombre en homenaje a la granadina María Eugenia Palafox Portocarrero y Kirkpatrick, condesa de Teba, más conocida como Eugenia de Montijo, Señora de Huétor Tájar y Emperatriz de Francia.

Y esto es todo de momento, que no está mal para ser un día laborable… está bien que de vez en cuando se fusione el trabajo con el disfrute, y espero que quien lea esto lo disfrute igual. Me despido con una última foto del río en Villanueva Mesía:

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GPL

Migue.

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Sierra Lújar 30-dic-12

Siempre quise conocer de cerca Sierra Lújar, la que, junto a la sierra de la Contraviesa, se interpone entre el mar y Sierra Nevada para que los alpujarreños (entre los que me incluyo), no podamos ver el mar. Pienso que debe ser un buen lugar desde donde ver a la vez el mar y los pueblos alpujarreños colgados de las faldas de Sierra Nevada. Hace poco nos enteramos a través del Ideal de la iniciativa de la asociación motrileña Buxus de conseguir la declaración de Parque Natural para la Sierra de Lújar, y dado que el abuelo de una amiga fue minero que trabajó en esta sierra, el domingo nos dispusimos a subir a las minas por el mismo sendero por donde los mineros procedentes de Órgiva subían a diario a trabajar en al extracción del plomo. En la página waste.ideal podéis ver el reportaje completo de donde he sacado la información que necesitaba para hacer el post.

En esta ocasión no conseguimos llegar a las minas por falta de tiempo: Habíamos salido tarde por motivos laborales y  no queríamos hacer esperar a Elisa, que nos tenía preparadas unas migas buenísimas a nuestro regreso a Órgiva.

Bien, el sendero que hemos pateado parte de la pista que lleva a las minas (a pie de la carretera de la umbría (A-346) en Órgiva, a unos metros de pasar el túnel en dirección a Motril, a la izquierda) y que atraviesa todo el sistema montañoso hasta el pueblo de Lújar, en la cara sur de la sierra; se trata de una pista en bastante mal estado para ir con un turismo. El coche se puede dejar a pie de carretera o un poco más adelante circulando por la pista donde hay un anchurón y se puede aparcar, justo al inicio del sendero.

En el mapa se puede ver lo poco que nos faltó para llegar arriba, a las minas, donde hubiéramos enlazado con la pista. Ése será el destino en la próxima excursión, haciendo la vuelta por la pista en lugar de por el sendero, ya que la bajada es bastante peligrosa, resbaladiza.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa subida muy bonita, y a pesar de haber sufrido varios incendios en los últimos años y de estar en la cara norte, el camino está plagado de romero, tomillo, jara, esparto y otras plantas tipo matorral, pinos que buscan de nuevo su hueco y encinas pequeñas. La flora característica de la Sierra Lújar es aún más amplia, como podéis ver en la foto o leyendo el artículo del ideal. El arbolillo… ni idea del nombre, pero es bonito, eh? Estuvimos haciendo fotos y videos durante toda la subida, parándonos a recrearnos con las vistas, hacer alguna foto macro, o simplemente escuchar los pájaros, colorines o perdices -la sierra de Lújar es toda ella coto de caza- Algunas fotos las dejo a continuación: se pueden ver cada vez más pueblos de la Alpujarra conforme ganamos altura, el más grande Órgiva, encima Cáñar, y también Soportújar, Carataunas, Bubión, Pampaneira y Pórtugos. También se ve la presa de Rules, Pinos Genil y la ermita del cristo del zapato, y en la foto de abajo, a lo lejos, los perfiles inconfundibles de las sierras de Tejeda y Almijara:

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La foto de abajo, con amiga “Veleta” incluida, coge parte de Órgiva y todo el valle que baja al Guadalfeo, en una vista que me recuerda un montón a la famosa foto del valle de la Orotava, en Tenerife. Hacia arriba de Órgiva y a la derecha se pueden ver algunos de los pueblos que nombré antes (tengo que aprender a editar las fotos con los nombres de los pueblos, y sus flechitas…). Lástima de las nubes, que nos ocultaron las cumbres de Sierra Nevada.

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IMG_1536Por el camino vimos también varias piedras como la de la izquierda. Echándole un vistazo al video de marras he podido saber que se trata de una piedra abundante en esta sierra: son estratos de sedimentos procedentes de algas de “mares someros” de hace unos 200 millones (!!) de años, y que propiciaron la formación del plomo, que se extrae en esta sierra desde la edad de los metales!! De la minería me gustaría hablar pero en otra entrada que cuente la excursión completa y con fotillos de las galerías y todo eso… así que os quedáis con las ganas hoy.

Esta entrada acaba aquí, no me quiero extender más porque habrá una segunda parte si la emoción y las ganas, necesarias tanto para hacer las excursiones como para contarlas aquí, se mantienen vivas.

P.D. Las migas que nos prepararon en Órgiva estaban de miedo, igual que el zumo y otras viandas que se cultivan allí. Gracias Emi…

Nos volvimos para Granada, dejando al gato haciendo de las suyas…

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G.P.L.
Migue.

Ermita cristo zapato 27-oct-12

Un hueco entre las nubes, justo en el valle de Lecrín, nos permitió en el día de hoy realizar una subida desde el embalse de Béznar hasta la ermita del cristo del zapato con los compañeros de senderismo del gimnasio sin más contratiempos que el fuerte viento, y he querido dejar constancia aquí de la ruta porque por primera vez he podido realizar una ascensión dura en el grupo de cabeza sin que mis maltratados pulmones o mi castigado corazón acusaran el esfuerzo. Menos mal, han pasado unos meses y ya noto en el cuerpo las palizas en el gimnasio; aunque aún no he empezado a perder peso, la mejoría en el tono físico y la capacidad respiratoria 6 meses después de dejar de fumar son notables: la ruta de hoy lo confirma. Así que os hago partícipes de mi éxito y mi alegría compartiendo la experiencia:

Lo primero que he hecho ha sido grabar la ruta en wikiloc, donde podéis ver el perfil de la ruta para ver que se suben en total 592 metros en algo más de 5 Km, aunque la subida difícil es la parte final de la ascensión. También he grabado el recorrido en google maps para que la disfrutemos en cualquier momento:

La ruta entera cabe en la foto que he colgado en wikiloc, y comienza en la presa de Béznar, que impresiona como todas cuando uno camina sobre ella. El embalse se dispone sobre el río Ízbor, afluente del Guadalfeo, y recoge las aguas de la vertiente suroeste de Sierra Nevada a través de los ríos Dúrcal y Torrente, así como las aguas drenadas de la Laguna del Padul. También recibe aportaciones de la sierra de Albuñuelas a través del río Santo. La presa propiamente dicha se ubica en el denominado “salto del lobo”, un lugar en donde el río Ízbor se encajonaba de tal manera que se decía que un lobo podía saltar de una vertiente a otra sin dificultad, de ahí su nombre.

La ruta empieza entonces en la presa, andando por la acera junto a la carretera buscando las indicaciones del sendero de alauxa que, a través de huertos de olivos, naranjos y limoneros, nos lleva a Pinos del Valle para callejear hasta llegar a su parte más alta, donde cruzamos la carretera de los Guájares en busca de los carteles que te indican la subida a la ermita y el cerro Chinchirilla.


Comentando mientras subíamos de los ingleses instalados en la Alpujarra o el Valle de Lecrín, nombramos a Christ Steward (por cierto que su “driving over lemons” hubiera estado más apropiadamente ubicado en el Valle de Lecrín que en la Alpujarra) hablábamos de Ian Gibson, y por consiguiente de Lorca, y como el camino discurría por huertos cuajados de limoneros, naranjos y olivos, vino a mi memoria la baladilla de los tres ríos de mi admirado poeta:

“El río Guadalquivir va entre naranjos y olivos. Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo. ¡Ay, amor que se fue y no vino!…”

No he encontrado ningún recitado bueno de este poema en youtube, así que pondré la presentación de las fotos con un recitado de Alberti de este poema que tengo yo. También lo tengo musicado, pero es una versión más larga y no tengo fotos suficientes. En youtube está la primera parte (el tema que yo tengo dura 3:36 y éste apenas 1:11) de esa versión que yo tengo de Agua Viva:

Pasado el pueblo comienza la subida pura y dura por entre los pinares:


Los perros fueron un disfrute, todo el rato para arriba y para abajo jugando con todos. Y como podéis ver en la foto, el embalse siempre presente abajo y conforme ganábamos altura, las vistas más claras e impresionantes; en la foto se observa abajo Pinos del Valle y el embalse de Béznar, y arriba a la derecha: Lanjarón, que hace siglos era conocido como Lanjarón del Valle y hoy es la puerta de entrada a la Alpujarra:

Desde aquí arriba las vistas son impresionantes, así que grabé un video, que es como mejor se ven estas cosas y lo he colgado en youtube. El fuerte viento que soplaba lo hace un poco incómodo, pero merece la pena verlo, a ver si os dan ganas de visitar la ermita. Del viento he de decir que era fuerte pero no para impresionarme, pues para mí viento es lo que soplaba en el castillo de Queribus, en Francia hace un par de años, un viento que te tiraba por los riscos aquellos, aún me da miedo el recordarlo… Después de vivir aquello, ya nada me sorprende, jejej:

El descenso sin más complicaciones, cruzamos el pueblo por otro camino distinto para acabar donde habíamos empezado, algo más de 3 horas después.

A pesar de la subida, es una ruta que podíamos hacer en plan familiar, tomándonos todo el tiempo que queramos en la subida y echar el día allí; de hecho, hay un merendero al iniciar la ascensión con lo que se podría emplear una mañana en subir y comer al regreso entre los pinos.

Se me olvidaba decir que la ermita del cristo del zapato se llama así por el cuadro que hay en la ermita (realmente hay toda una historieta detrás, que yo os ahorraré), al que le saqué una foto malísima, por lo que pido disculpas. Bueno, la calidad de la foto es suficiente para ver que el cristo de marras, flanqueado por San Sebastián (nunca sabré si sufre o goza con las flechas…) a un lado y por San Roque al otro, tiene un zapato puesto y otro no. 

Y para terminar la presentación de las fotos con el recitado de Alberti de la baladilla de los tres ríos de Lorca:

Nada más que despedirme, como siempre: GPL

Migue.

Laguna de la Caldera. 26-ago-12

Hola, esta entrada debería haberse llamado Siete Lagunas, pero un inconveniente surgido cuando llevábamos 1 hora de ascensión nos hizo volver sobre nuestros pasos hacia el inicio de la ruta y ya no nos quedó tiempo más que para ir a la Caldera por la pista que va de Capileira al Veleta.

La experiencia ha sido muy satisfactoria, como siempre, y comenzó con la agradable sorpresa de que sería Conchi, a quien conocía de una visita anterior, quien nos hiciera de guía-comentarista en el trayecto en microbús desde Capileira hasta el Alto del Chorrillo, con parada en el mirador de Puerto Molina. Otro día hablaré de las cosillas que nos cuentan sobre Sierra Nevada, como los pisos climáticos, los endemismos y todas esas cosas. Hoy os cuento algo sobre los materiales que conforman Sierra Nevada que se me ha quedado grabado gracias a una regla “menos técnica” (emulando a Paco León). Nos decía Conchi que Sierra Nevada se formó durante el plegamiento alpino, cuando la placa africana y la índica chocaron con la placa euroasiática formando Sierra Nevada, los Alpes, el Himalaya… hace muchos millones de años. Y nos contaba que Sierra Nevada tiene en su interior un tipo de roca que es metamórfica, que ha estado sometida a una gran presión y temperatura, que es muy dura, y que se rompe en lajas, como la pizarra. Éste es el material principal del que están formadas las cumbres del macizo:

Fijaos en la roca que emerge de un mar de detritos. Esas formas rectas, sólo han podido formarse bajo gran presión y temperatura, ¿no os parece? Y están a más de 3000 metros de altura, en las faldas del Mulhacén… bueno, este es el material que forma el corazón de Sierra Nevada. A su alrededor, y a menor altura, la banda de rocas denominada “Complejo Alpujárride”, mayoritariamente compuesta de lo que en la Alpujarra se conoce como “launa”, que viene a ser un material aislante perfecto para cubrir los tejados de las casas tradicionales alpujarreñas. Rodeando todo esto, os lo podéis imaginar: Yo, que soy de la Vega de Granada, diría que materiales sedimentarios que hacen fértiles valles como el del Genil en Granada, o el Andarax en Almería. Pues todo esto es como un helado triple-chocolate, con su núcleo de chocolate  duro y sus dos bandas de diferentes texturas que lo rodean ;).

Pues todo esto antes de bajarnos del autobús, que no está nada mal, y luego a disfrutar del paseo, del ejercicio, y de la contemplación de las vistas desde una altura que ronda los 3000 metros. Y aquí quisiera aclarar para los que tienen miedo de los desniveles, que el microbús del Servicio de Interpretación de Altas Cumbres te deja a unos 2700 metros de altura y que la altura máxima, el Mulhacén, está a 3478 metros, con lo que el desnivel máximo es de unos 730 metros, muy asequible para todo el mundo. En la foto, el mar visto desde el mirador de Puerto Molina:

Aparte de las cabras montesas, típicas de las cumbres, y que no faltaron junto a la laguna de la Caldera, encontramos bastante fauna allá arriba. Como dije antes, habíamos empezado a subir por la loma del Mulhacén buscando el desvío que nos llevaría a Siete Lagunas, estábamos a una altitud de 2940 metros cuando tuvimos que parar y regresar sobre nuestros pasos. Mientras tomábamos la decisión de continuar o regresar, nos sobrevolaban constantemente lo que yo creo que eran aviones roqueros: la forma más aerodinámica que la de las golondrinas, aunque su aspecto es muy parecido; pero era el sonido lo más extraordinario. Pasaban a nuestro lado, casi rozando el suelo, silbando, cortando el viento y a una velocidad tremenda, tanta, que fue imposible sacarles una foto.


Uno que se dejó fotografiar fue la chicharra de Sierra Nevada, o “Baetica ustulata”, que estaba casi por todas partes, pero sobre todo en la parte inicial del recorrido donde abundan los matorrales.

A mí me sorprendió que había muchos pájaros, incluso a 3050 metros, rodeados de un mar de piedras, que fue la máxima altura a la que subimos. La duda viene lógicamente por el alimento que se puede conseguir en un roquedal… la respuesta ya nos la adelantaba Conchi en el microbús: Entre las lajas de roca el agua se estanca y crea el ambiente perfecto para que crezcan numerosas especies de plantas, como los helechos (sí, los pudimos ver). Supongo que uno de los pájaros que vimos rondando el refugio de la Caldera sería el acentor alpino. Digo supongo porque no puedo identificarlo bien debido a la calidad de las fotos.

Fue además un día muy fructífero en cuanto a quemaduras de piel humana por el sol, y en avistamientos de lepidópteros, que así es como se conoce científicamente a las mariposas. A mí no me miréis, que la culpa es de los griegos. Si no, echadle un vistazo al libro que me ha servido de fuente para identificar las mariposas que hemos visto: “Las mariposas diurnas de Sierra Nevada”.
Qué puedo decir de este magnífico manual. A mí me ha servido para elaborar esta entrada. Las fotos son, sencillamente, extraordinarias: te enamoran y te hacen desear ver en directo estas obras de arte de la Naturaleza. Lo que a mí más me ha llamado la atención han sido los calendarios circulares donde te indican en qué meses del año puedes encontrar a cada especie en su fase de huevo, gusano, capullo o mariposa, lo que te puede ayudar a identificarlas (esquema fenológico le llaman). Hay algunos casos que pueden presentar cualquier fase (huevo, gusano, capullo, mariposa) en cualquier mes del año, como la mariposa “Issoria lathonia” de nombre común Sofía (los anglosajones la llaman “queen of Spain” o “reina de España”). Si buscáis estos nombres en el google imágenes, podréis ayudarme a confirmar si se trata de este ejemplar que vimos en las faldas del Mulhacén:

También vimos lo que pensábamos que eran dos mariposas distintas. Después de consultar el libro he podido averiguar que se trata de la misma mariposa, pero una hembra y otra macho. Se trata de la “Satyrus actaea” o sátiro negro (el macho es de un color negro intenso, y la hembra de color más claro). También he visto que se la llama “lagarta”. Os dejo las fotillos que pude hacer:

La foto de la izquierda es la del macho, la de la derecha, de la hembra de una mariposa visible de julio a septiembre.

Ya poco más que contar. Que la laguna de la Caldera es distinta de otras porque le faltan los borreguiles que se dan en otras lagunas, incluso más abajo de esta laguna, el río forma otras pequeñas lagunas que tienen algo de verde. Este río discurre por un valle que es el comienzo del barranco del Poqueira; nosotros andamos por la pista colgada de la falda del Mulhacén. Al fondo de la imagen, Sierra Lujar delante del mar Mediterráneo… lástima que la niebla no deja ver bien los contornos y parece que se fusionan el cielo y el mar…:
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Volvimos con la hora casi justa al Mirador de Trevélez, donde cogimos el microbús que, en apenas 45 minutos, nos dejó de vuelta en Capileira.

Esta entrada podría alargarse aún más, tengo fotos y muchas cosas que contar. Pero mejor dejar algo para la próxima, porque por estos parajes tengo que volver. Así que me despido con la foto de una cabrilla asomándose al abismo del barranco del Poqueira. Como siempre: GPL.

Migue.

Vereda de la Estrella. 17-mar-12

Otro sábado bueno el que disfrutamos en la Vereda de la Estrella. La Vereda de la Estrella es, en su origen, una pista que se hizo para transportar el mineral que se obtenía de las minas de la Estrella y la Probadora, por lo que es un camino amplio y cómodo, salvo el duro ascenso inicial.

Dejamos el coche en un lugar habilitado en la zona conocida como el Charcón, donde se juntan el Barranco de San Juan con el río Genil. Cruzando el río Genil por un puente de madera (foto izquierda), entramos en el Parque Natural y Nacional de Sierra Nevada, cuyos límites coinciden en esta zona protegida llamada Dehesa de San Juan.

Fue una sorpresa encontrarnos a una chica del Parque Nacional, que nos abordó conforme llegábamos a los carteles descriptivos del sendero, al inicio del mismo. Nos preguntó sobre nuestras intenciones, aconsejándonos e indicándonos otras alternativas. Tomé buena nota mental (esta vez no llevaba cuaderno), y ya tengo pensada una excursión a Peña Partida para otra ocasión. Nos recordó que entrábamos en un terreno protegido y sensible, que no saliéramos del camino, y que no dejáramos ningún tipo de basura allí, ni siquiera basura orgánica. Me alegré de que nos dijera eso porque es una advertencia que poca gente conoce, y que poca gente cumple; de hecho, estoy recopilando una serie de fotos con la basura que dejan los energúmenos insensibles, descerebrados y ruines en los parajes naturales que voy visitando, y hasta ahora, no he estado en ningún sitio que no me haya aportado una buena foto para la colección, incluso en esta visita no ha faltado… ¡un calcetín!… ya las mostraré aquí algún día.

Pero vamos a lo que vamos, que la chica nos llevó las mentes por otros derroteros y se me olvidó conectar el gps. Me acordé cuando ya llevábamos un buen rato andando, así que a la ruta que he colgado en wikiloc le falta el tramo inicial.

Lo primero que llama la atención son los almendros en flor, y la gran cantidad de castaños todavía pelados del invierno. También había encinas y quejigos:


Antes de llegar al “abuelo”, un castaño centenario enorme, en el margen derecho del camino, atravesamos un arroyo helado, por donde tuvimos que andar con precaución. A pesar de la sequedad de la tierra, en los barrancos hay mucha humedad, y el camino estaba embarrado en muchos tramos:

Y ahora, a trepar por el abuelo cual primates, y a posar para la cámara, cita obligada:


Continuamos nuestro camino con el único sonido ambiental del canto de los pájaros, y vimos pronto a las mariposas que allí abundan, y que empiezan a despertar con la primavera. Como las de estas dos fotos había muchas, prácticamente una a cada paso, claro que los nombres no los puedo decir.  He podido saber por estas fotos en flickr que las mariposas de las dos fotos se llaman “ortiguera” (“small tortoishell” en inglés):


Vimos algunas más diferentes, pero solamente ésta se dejó fotografiar (la foto se puede ampliar aún más para ver mejor los detalles, pero desconozco cómo se llama):

El siguiente hito del camino es el viso del norte, donde, tras un recodo del camino, aparecen, impresionantes, la Alcazaba y el Mulhacén, protagonistas de la portada de este blog, la foto indispensable del recorrido, y el motivo de no haber esperado más para hacer esta ruta por la pérdida de la nieve:

La foto está tomada al regreso, con la luz de la tarde, que le viene mejor.

Continuamos el camino, aún no sabemos hasta dónde llegaremos, nos sentimos fuertes, con ganas, pero el tiempo se nos echa encima, y los niños tienen hambre. Hacemos un descansillo merodeando por las ruinas de las minas de la Probadora, leyendo el cartel que te informa de que allí había barracones en donde dormían, hacinados, los trabajadores. En la boca de entrada a la mina, unas plantas pegadas al techo, muy curiosas:


Decidimos continuar por un camino cada vez más cuesta arriba para ver que estábamos muy cerca del Hornillo (a sólo 2 km), y para ver a un pájaro que, suspendido en el aire, buscaba con interés algo en el suelo; pero estaba demasiado lejos y la cámara no lo enfocaba, lástima. Un último esfuerzo para llegar a comer junto a las ruinas de las minas de la Estrella, lugar desde donde se ve, espectacular, el veleta:

Después de comer nos dimos media vuelta, pero si hubiéramos seguido, a partir de ahí, el camino cruza el barranco, y empieza el Real, sendero que lleva hasta la confluencia de los ríos Valdecasillas y Valdeinfierno, un paraje bonito, lugar donde suelen pastar las vacas, y un poco más adelante: el final del sendero en Cueva Secreta. Para otra ocasión lo haremos entero, que nos quedó muy poco, y con sólo madrugar un poquillo, se consigue.

La vuelta sin más complicaciones, y cuesta abajo, la vista siempre vuelta atrás para observar, a modo de despedida, a los colosos, coquetos, Mulhacén y Alcazaba…

Hice un montón de fotos, también a algunas plantas curiosas como la de la entrada de la mina que he puesto arriba, pero como no sé nombrarlas, y la capacidad de un blog gratuito es limitada, he pensado meterlas todas en una presentación y ponerles buena música.
No podía ser otra canción más que “Estrella”, de Enrique Morente, por razones obvias. Además, que sepáis que mi video es el único en youtube que tiene esta canción completa, ea. Varias horas después, aquí está para que lo disfrutemos todos:

Y no más que despedirme hasta la próxima. Gracias por leer, y gracias por vuestros comentarios!

Migue.

Cabo de Gata, 10-03-12

Otro sábado Al-Natural al que nos habíamos apuntado, esta vez para conocer el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar, el primer parque natural marítimo-terrestre de Andalucía. Sabíamos que nos enseñarían algunos trucos para fotografiar aves, y que nos mostrarían algunas de la gran variedad de especies vegetales que hay allí. Pero además, nos mostraron que el Cabo de Gata forma parte también de la Red Europea de Geoparques por su origen volcánico, descubrimos unos humedales que albergan gran cantidad de especies, y, en fin, que Cabo de Gata es mucho más que un conjunto de playas paradisíacas.

La mayor parte de las fotos que veréis aquí son obra de mi amiga Sandra, que me presta su trabajo fotográfico porque el mío salió regular.

El día comenzó bien temprano para conducir 1 hora y media hacia donde nace el sol, y llegar puntuales a nuestra cita en Retamar, justo al lado de Almería capital. Después del desayuno, nos dirigimos hacia la pedanía de Almería “San Miguel del Cabo de Gata”, y de allí a una playa inmensa, sin edificaciones, que va desde San Miguel de Cabo de Gata hasta Retamar. Os dejo un plano de google para que veáis en dónde es.

El foco de atención más importante en esta playa es, sin duda, la “Rambla Morales”, ese río que se ve que viene desde dentro, y que no alcanza el mar porque una lengua de tierra se lo impide. Aunque a lo largo de su recorrido la rambla esté seca, realmente hay agua en el subsuelo, que surge junto a la desembocadura formando el humedal. A su alrededor, una gran extensión dunar, arenosa, poblada de una gran cantidad de especies vegetales adaptadas a unas duras condiciones, como son un clima casi desértico, y una humedad que proviene del mar, cargada de sal. Al otro lado de San Miguel están las salinas, otro humedal importante que visitamos de pasada una vez emprendimos el camino de vuelta, con alguna sorpresa. El otro sitio que visitamos fue el faro, en el Cabo de Gata propiamente dicho. En este mapa en PDF podéis ver un dibujo del parque natural entero.
Armado con prismáticos, cámara de fotos, libreta y bolígrafo para no perder detalle de la visita. Aún así hubo cosas que se quedaron en el tintero, nombres de plantas y aves que no pude apuntar o que apunté mal. Pero el resultado ha sido muy bueno. Por fin le puedo poner nombre a un buen número de aves y plantas como vais a ver.

Antes de llegar al punto cercano a la rambla en donde dejaríamos los coches, nuestro guía, Jorge Garzón, paró el coche para otear el entorno encontrando a un ave limícola (que gusta de buscar comida en el limo), el “chorlito dorado”, que gusta de los entornos áridos como aquél, lo mismo que la cogujada común que vimos en Sierra Elvira; nos contó que es un ave migratoria y que pronto se irá a tierras cercanas al Ártico. Estamos en un terreno arenoso, salpicado de multitud de plantas bajas, tipo matorral, muchas de ellas aromáticas, y con características especiales para subsistir en duras condiciones. Por ejemplo, ésta de la foto, tiene sus hojas recubiertas de una especie de pelusilla que le sirve de protección contra el agua salada (está muy cerca del mar y el viento sopla cargado de humedad salina):

Esto es todo lo que hay alrededor de la playa: arena y vegetación dispersa. Es un sitio precioso, sin edificaciones y muy tranquilo, muy pocos coches (los nuestros y alguno más) ya que se necesita una autorización especial para circular por allí con vehículos a motor. Sí que había bastante gente paseando o en bicicleta, y debe ser algo frecuente porque los “correlimos” que comían al borde de la rambla no se asustaban apenas de la gente que pasaba muy cerca de ellos. Saber esto nos permitió acercarnos bastante a ellos y fotografiarlos haciendo honor a su nombre, corriendo sobre el limo:

Los correlimos los veíamos conforme llegábamos a la rambla, estuvimos un buen rato contemplándolos, intentando distinguir entre dos especies diferentes que había allí, sin mucho éxito, por cierto, y sacando un montón de fotos (la más chula es la que he puesto aquí). Luego dirigimos nuestra mirada hacia otro rincón y, para nuestro asombro, aparecieron, detrás de unos carrizos, un grupo de flamencos (!) varias fochas comunes, que son esos patos negros con el pico blanco, y algún otro que no recuerdo el nombre. Mirad qué foto:

En ésta otra foto, pude coger a un flamenco en pleno vuelo, descendiendo al agua:

Después continuamos el paseo subiendo por la ribera de la rambla, deteniéndonos a observar todas las aves que allí se concentraban. Pudimos ver cercetas (una suerte, pues según nos decía Jorge, están migrando y sólo paran aquí por un día), patos cuchara (tienen el pico con forma de espátula, y los machos son de colores vistosos, las hembras de color pardo), ánade real, somormujo cuellinegro  (el somormujo, reconocible gracias a los documentales de la 2 por su baile nupcial, aunque me corrigió Jorge, el del baile es otra especie muy parecida), gallinetas, zampullín… además, pudimos oír al mosquitero común, pero no verlo, como en la visita a las Lagunas del Padul. Además, todo el rato nos sobrevolaban las golondrinas, aviones roqueros, y algún que otro abejorro.

Estas son las fotos. Primero el avión, y abajo una focha común:

En esta otra foto, tres aves: el más cercano es un somormujo, detrás hay un macho de Malvasía, con su pico azul característico, ¡precioso!, y al fondo, una focha común:

Una foto más, como la anterior, pero con más actores, 2 malvasías macho, con la cola alzada que me recuerdan a las posturas que adoptan las canarias incubando en sus nidos. Los malvasías son patos buceadores, igual tenías a la vista 7 que ninguno. La foto:

Y el vídeo que le he grabado a la primera de mis canarias que se afana en hacer su nido esta primavera:

Y ya que estoy en youtube, hablando de pasión primaveral, y de somormujos:

Y esto es todo, de momento, en relación a las aves que pudimos ver el sábado, porque el resto del día lo ocupamos en la identificación de algunas especies vegetales que pueblan en parque y que le dan su valor. Cerca de la rambla, en la extensión arenosa más cercana a San Miguel encontramos unas plantas muy curiosas, como el “Azufaifo silvestre“, una planta espinosa que crea una malla casi impenetrable y que sirve de cobijo a los conejos frente a sus depredadores. También nos decía Jorge que era cobijo del capullo de la mariposa tigre. Al lado de éste, una planta llamada “pruebayernos“,  tan bien anclada al suelo, con profundas raíces, que arrancarla resulta un reto difícil de superar para un yerno no deseado… Otra planta llamada “pegamoscas“, de tacto pegajoso, y flores amarillas que parecen moscas:

Vimos también una planta llamada “Gamoncilla“, pero no estaba aún en flor. En flickr tiene Jorge una foto muy buena de la flor de esta planta.

Y una más, la “silene littorea”, una flor rosa con un cáliz muy grande, preciosa, y, como muchas, “tirada” en el suelo, solitaria… llama la atención la variedad y la delicadeza de las flores de allí, rodeadas de arena! mirad si no, la foto:

Después del paseo, ya era hora de comer, así que nos tiramos en la arena de la playa para tomar algo y descansar un poco al sol. Cogimos los coches y pusimos rumbo al faro por una carretera chulísima, estrecha y alta por el acantilado… las vistas preciosas, y al fin, una clase de botánica en pleno campo de prácticas de los alumnos de Biológicas. Nos describieron 10 de las muchísimas especies que se veían por una ladera cercana al faro. La primera de ellas, el “palmito“, la planta de cuyo tronco se extrae y comercializa en conservas el producto del mismo nombre. Es una palmera silvestre:

La segunda planta de la lista es una con flores: las “malvas“, sí, las mismas de “criar malvas”. He buscado en san google, y he visto que es una planta que sirve para todo, pero además tiene un valor ornamental, porque es preciosa:


Las terceras en la lista, las “amapolas” o adormideras, con demostración incluída de extracción de la “droga”:

Una más: el “trébol hediondo”


No estoy seguro del nombre de ésta:

En mitad de la pista estaba esta planta, que no logro nombrar, y que tenía dos texturas diferentes:

Una planta muy común de la familia de las gramíneas, el “esparto”, o “atocha”, de donde toma el nombre la locamente atacada hace 8 años estación de tren madrileña, y es que donde se ubicó la estación era antiguamente la puerta sur de Madrid, a donde llegaba el camino real de Alicante, y por donde entraban los carros cargados de fibra de cáñamo procedentes de Elda. Esta fibra era antes un producto de primera necesidad, usado en un montón de utensilios básicos, y recibía el nombre de atochal, de ahí el nombre de Puerta de Atocha. Cosas curiosas, Jorge apunta el dato, y buscando buscando, se entera uno de todo. Bueno, he aquí un detalle de la susodicha:

En estas tierras semidesérticas no podían faltar la lavanda y el tomillo, nos encontramos con otra “silene littorea” y, finalmente, vimos cómo los líquenes son los primeros seres vivos en colonizar la roca volcánica desnuda. Y es que, como dije al principio, estamos en un geoparque, el Cabo de Gata tiene un origen volcánico, para más señas. Los signos son evidentes (cuando alguien te los explica, claro, como a nosotros) porque la vegetación que cubre el terreno no es abundante, dejando la descubierto las formaciones geométricas de los basaltos, un material típicamente volcánico, junto a la presencia de otras piedras más porosas y ligeras, parecidas a la piedra pómez. Pero donde mejor se ve es desde el mirador que hay junto al faro. Se aprecia perfectamente la disposición circular de las emergencias rocosas, y el detalle en éstas de la formación geométrica de los basaltos:

Esta foto es una vista del “Arrecife de las Sirenas”, tomada desde el mirador del mismo nombre; son los restos de una antigua chimenea volcánica, y recibe este nombre, probablemente, porque la zona (en realidad, todo el Cabo de Gata) estuvo habitada por una colonia de focas monje (o sirenas) hasta aproximadamente la mitad del siglo XX.

Pues aquí finalizaba la actividad prevista del día, pero aún quedaba más, porque nos dimos la vuelta, y nos hicimos una fotillo de grupo antes de llegar a San Miguel, en una ladera desde donde podíamos ver las salinas y comprobar la abundancia de aves que allí se daban cita. Así que, ni cortos ni perezosos, cuando nos despedimos de Jorge y de Aurora y sus hijos y cogimos el camino de vuelta, paramos en un observatorio de las salinas y pudimos ver de nuevo a un grupo numeroso de flamencos y otro grupo aún más numeroso de cigüeñuelas, identificadas gracias al panel descriptivo junto a la entrada del observatorio.

Total, un día redondo, de los buenos, para repetirlo. La compañía estupenda, y lo aprendido, mucho y bien. Y unas cuantas horas para intentar resumir lo vivido. Una entrada del blog para disfrutar.

Como va siendo habitual, gracias por leer, gracias a Jorge, y a Sandra por las fotos. Hasta la próxima.

Migue.

Sierra Elvira 3-mar-12

Como dije en la convocatoria, el sábado nos dirigimos hacia Pinos Puente con la idea de iniciar allí el recorrido hacia Sierra Elvira, pero esto no fue posible, así que nos quedamos con el recuerdo de la foto del reloj de sol de su iglesia, porque las horas las daban las sombras de los cables de luz que atravesaban la calle. Ni oficina de información turística ni nadie que supiera cómo subir a la sierra desde allí, ni siquiera la policía local, jeje.
Reloj de sol, iglesia de Pinos Puente.De modo que nos fuimos directamente a los “Caballicos del Rey” subiendo por el anejo de Atarfe “Sierra Elvira“, un lugar donde no había vuelto desde mi niñez, y que no está exactamente donde yo recordaba (en la anterior entrada decía que estaba bajo la Ermita de los tres Juanes, y no es así). Es un área recreativa muy frecuentada por los vecinos de Atarfe, con un pinar, algunos almendros, el aire limpio de la sierra, las vistas sobre la Vega, y unos toboganes naturales, que hacen que sea éste un lugar perfecto para pasar un día de campo con la familia.

Como no teníamos una ruta prevista, desde el área recreativa de los Caballicos del Rey nos pusimos a andar siguiendo la pista que se adentra en la sierra, y aunque grabé una parte del recorrido con el gps, no lo he descargado siquiera, pues estuvimos andando sin rumbo fijo, dirigiéndonos en cada momento hacia donde más nos apetecía. Como la sierra es pequeña, teníamos siempre la referencia del punto de partida, e hicimos una recorrido dirigiéndonos hacia Pinos Puente (la ruta a la inversa que quería hacer en un principio), nos volvimos cuando llegó la hora de comer, y renunciamos a subir al “Tajo Colorao”, éste que se ve en la foto:

De las aves que hay allí, tengo que decir que se oía mucha variedad de pájaros, pero no sé identificarlos, espero que con el tiempo y una caña, lo consiga. Por una parte, sobrevolando siempre el Tajo Colorao, había una colonia de aves negras y grandes, que podrían ser cuervos (?). Tuvimos la suerte de ver bastante de cerca un pájaro con cresta, que allí no supimos identificar. Creo que se trata de una “cogujada común”, por la cresta y la ceja blanca:

Con respecto a las plantas, salvo el pinar de abajo, el resto es todo matorral, abunda mucho el romero, que ahora está en flor:

En fin, que nos movimos principalmente por los alrededores de la zona más baja de la sierra, delimitada por los picos del Tajo Colorao y el Cerro del Sombrerete al que subiríamos después de comer, mientras los niños se dedicaban a tirarse por los toboganes.

La conversación muy animada, sólo hay que tener en cuenta que estaban allí 3 historiadores y una antropóloga, así que me informaron muy bien de que aquella zona oculta los restos de la antigua ciudad árabe de “Madinat Ilbira”, o Medina Elvira, que se convirtió pronto en una ciudad importante como capital de la kura de Ilbira (una de las provincias de Al-Andalus) por su situación como eje de comunicaciones de la actual Andalucía oriental con la capital del Califato de los Omeyas en Córdoba. Pero allá por el siglo XI, la invasión almorávide rompió el Califato en los llamados reinos de Taifas. La dinastía Zirí estableció aquí uno de esos reinos eligiendo como capital, en el año 1013, la ciudad de Granada (hecho del que se cumplirán 1000 años el próximo 2013, y que se conoce como el “milenio del Reino de Granada“). Esto hizo que la ciudad de Medina Elvira cayera poco a poco en el olvido, viéndose su población reducida por la cada vez mayor influencia de Granada.
Bueno, todo esto es un tema a la vez complejo e interesante, os animo a que visitéis la página web del proyecto Medina Elvira, donde tenéis toda la información, y mejor expuesta de lo que yo pueda contar aquí de oídas de los expertos en estos temas.

Toda la parte de la sierra por donde nos estuvimos moviendo está declarada como zona BIC por los restos arqueológicos que se encuentran allí por doquier, como un trozo de muralla y una puerta de acceso, justo al lado de los toboganes:

Lo que se ve es el contorno de la muralla primitiva, pues las piedras que pudiera haber allí, están escondidas y protegidas por una capa de grava.
En lo alto del cerro del Sombrerete es donde se supone que estuvo la alcazaba, y todo el camino que sube hasta arriba está sembrado de restos de cerámicas como éste:

Uno siente una gran emoción viendo estas cosas, porque un trozo de arcilla no es nada, pero si te pones a pensar que lleva allí más de 1000 años (1000 años!!!), se te encoge el corazón, y más cuando uno vuelve a ese sitio después de tantos años, y tiene unas vistas de su pueblo, de la Vega de Granada, de las choperas donde uno jugó tantas veces… Aunque en esta foto no sale mi pueblo, sí que sale, envuelta como en una neblina, la Vega de Granada, allá por donde pasa el Genil:

Además he de contaros que Sierra Elvira es rica en “amonites”.Los amonites eran unos “caracoles” marinos prehistóricos, o mejor, unos animales que vivían en unas conchas con forma de espiral (parecida a los cuernos del carnero, símbolo del dios egipcio AMMON, de ahí su nombre). De modo que Sierra Elvira estaba bajo el agua hace un porrón de años. Yo mismo tuve la ocasión de ver el fósil de un amonite en la casa de un vecino de Atarfe que trabajaba en las canteras, era una plancha de mármol cuadrangular de unos 50 cm de lado, y era impresionante, la concha totalmente fundida con la piedra… para que os hagáis una idea, en wikipedia hay una foto que indica muy bien el tamaño.
Pero es que, además, subiendo hacia el cerro del Sombrerete había unas rocas con unos surcos muy extraños, pensamos que eran surcos provocados por el agua, quizás de la época en que esas rocas estaban sumergidas… qué ilusión, jeje. Pero he buscado en internet, y lo más probable es que sean rocas calizas y los surcos sean erosiones típicas por el agua, no necesariamente prehistóricas:

Y ya está, esto es todo lo que había que contar de la excursión del sábado, espero que os pique la curiosidad por saber más de Medina Elvira. En otra ocasión volveremos, porque nos quedaron retos pendientes de superar, como ver el vértice geodésico, y hacer una ruta más completa y preparada. Os dejo con una foto de los toboganes para que veáis lo bien que lo pasamos:

Gracias a todos los que nos acompañasteis, fue un día estupendo. Y, como siempre, gracias por leer mi crónica.
Migue.