Árboles en invierno (1).

De nuevo por aquí para enseñaros algunas fotos de los árboles en invierno, una idea a la que le doy vueltas desde hace tiempo y que aún no está lista, pero que voy a hacer ya porque mi amigo Paco se acaba de hacer un blog y ya lleva 5 entradas. El pique es inevitable, jeje.

Bien, la idea de los árboles en invierno viene por mi admiración de los esqueletos de estos seres vivos en esta estación, y llevo varias semanas recopilando fotos porque no a todos los árboles les llega su aletargo invernal al mismo tiempo, también porque los objetivos que quiero fotografiar los veo casi a diario, pero no tengo tiempo de pararme, montar trípode y toda la historia, así que lo estoy dejando para hacer en fin de semana un recorrido cámara en mano por algunos de los parques de Granada y Santa Fe o la Vega granadina, lugares comunes para mí a los pies de Sierra Nevada, omnipresente, como las palomas, gorriones, estorninos o urracas que revolotean constantemente, y van de un lado a otro, posándose, a cientos, en los cables de alta tensión que se distribuyen por toda la Vega. Aquí predomina, sobre todo, el chopo, un cultivo de toda la vida en la Vega. En esta primera foto, una chopera totalmente desnuda de hojas al fondo de un campo sembrado de cebollas (o eso parecen…)

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Lástima que no tengo apenas fotos de pájaros. Mi relación con ellos es… complicada. Aún esta semana descubrí que entre los cientos de pájaros que revolotean sobre el parque que hay frente a mi casa hay algo más que palomas, gorriones o mirlos pues pude ver, para mi gozo, a un grupo de unos 4 o 5 jilgueros (colorines) que se asustaban al sentirse observados. Lo mismo que los gorriones: suele pasarme que veo a un grupo de ellos retozando alegremente en un charco, sobre una roca, en un árbol… no se inmutan si me ven pasar. Pero que no se me ocurra pararme, y mucho menos intentar coger el móvil o la cámara: en el preciso instante en que me dispongo a tomar la foto, ellos desaparecen, como si la cámara fuera un arma de destrucción masiva para ellos, o algo… en fin, que me pongo en su lugar y sí, los entiendo, yo actuaría igual si un ser gigantesco me observara y sacara un artefacto desconocido del bolsillo…

Por cierto que al hablar del preciso instante me ha venido a la cabeza, no el caballo del Ayuntamiento de Granada, sino el hecho de que los griegos tuvieran una palabra para definir exactamente eso: esa palabra es “eureka” que viene a significar algo así como lo encontré en este preciso instante. Todos sabemos, o deberíamos saber, que fue la expresión que se le atribuye a Arquímedes cuando descubrió su “principio de Arquímedes” al comprobar cómo desbordaba el agua de la bañera al introducirse en ella. Lo que quizás no se sepa es que realmente, Arquímedes tenía el encargo de averiguar si una corona era de oro puro o no, y halló la forma de calcular el volumen de un objeto de forma extraña (no una esfera, un cubo, etc). Todo sucedió en Siracusa, allá por el siglo III a.c., y lo cuentan muy bien en este capítulo de érase una vez el hombre, a partir del min 8. Más o menos:

Y como ya me he desviado del tema, ahora no sé cómo volver a tocar el tema de los árboles… bueno, puedo decir que en la época de Arquímedes también había árboles, y seguro que no los podaban tanto como ahora; en las dos fotos, unas acacias en la calle real de Pitres en un día de nieve:

AcaciaOLYMPUS DIGITAL CAMERA

Uno de los árboles más abundantes en los parques de Granada es el árbol del paraíso, o cinamomo. Cuando por fin conseguí localizarlo en internet no me sorprendí nada del nombre, pues es un árbol espectacular, que ahora está en su mejor momento. Ya aviso de que a los frutos les llaman “venenitos” así que mejor ni se os ocurra dárselos de comer a vuestras mascotas. Este árbol abunda en toda la calle donde vivo, en la paralela superior y en la inferior, está por todas partes; además hay en la barriada de Parque Almunia un parque todo llenito de estos árboles, una preciosidad. Pues bien, el otro día tuve que llevar la furgoneta a “car-glas”, temprano, y mientras esperaba, me fui a pasear por los descampados del polígono que aún no se han urbanizado (ay pena!) a contemplar y fotografiar la reciente nevada en la Sierra. Mi sorpresa fue mayúscula al ver una calle peatonal entre dos naves, toda llena de estos árboles. Lógico que me pasara desapercibida, pues no suelo pasar por ahí, está muy encerrada en el polígono, y la otra parte de la calle, está siempre ocupada por los coches que se meten en todas partes. No me enrollo más, la foto es ésta:
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This is the end, my only friend, the end.

GPL

Migue

 

 

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Una respuesta a “Árboles en invierno (1).

  1. Gracias Migue por los interesantes textos y las preciosas imágenes. Y no te piques, hombre, (ya sé que lo dices de broma), lo que pasa es que he tomado con mucho entusiasmo esto del cuaderno, y no he hecho más que tomar correos que ya envié, y enriquecerlos con contenido multimedia. Así que no te extrañe que de pronto, un día, suba dos o tres entradas 🙂 Pero trataré de dosificarme… ¡Un fuerte abrazo!

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