Sábado 7 de enero. Arenales del Trevenque.

Decidido. El próximo sábado volveremos a la zona de La Zubia y Fuente del Hervidero, esta vez para hacer el otro recorrido que se inicia en el “cortijo Sevilla”, el de “los arenales del Trevenque”. Se trata de un sendero circular de 12’5 Km. y dificultad media-baja. Unas 4 horas de camino, pero ya se sabe, con las paradas y nuestro ritmo tranquilo… para estar todo el día en el campo. La previsión a día de hoy para el sábado es de cielo nuboso, pero sin lluvia (no se prevé lluvia en las próximas 2 semanas…). La quedada será a las 10:00 en la fuente del Hervidero, arriba de Cumbres Verdes.
Este sendero no tiene una ficha completa como el anterior del cerro huenes. En la web de la Junta describen el sendero de esta manera:

La zona de la Fuente del Hervidero es desde hace bastante tiempo uno de los lugares con mayor actividad montañera de Sierra Nevada, debido no solo a la espectacularidad de su paisaje o la variedad de sus recorridos, también por la facilidad de acceso desde La Zubia y Granada.

A unos minutos de esta fuente y del merendero, siguiendo la pista de La Cortijuela, se encuentra el mirador de los Alayos, un estratégico collado atravesado por el canal del mismo nombre, que conduce el agua por túneles y precipicios hasta la Central Eléctrica de Dílar, después de una caída de 400 m. desde la Boca de la Pescá. Iniciamos nuestro recorrido desde el mirador, también llamado Era de los Pensamientos, descendiendo por el prado, a la izquierda del Cortijo Sevilla. Entramos en los arenales dolomíticos, un paisaje singular de agreste relieve, como el de los Alayos de Dílar en la otra vertiente del río. Atravesamos varias barranqueras que bajan de la cuerda del Trevenque para en menos de media hora llegar al Barranco del Búho, donde en sus tajos calizos es fácil ver volar alguna chova o cernícalo. Continuamos adentrándonos en el valle con el sonido del río Dílar elevándose desde su cauce encajonado.

Los barrancos dolomíticos del Trevenque y los Alayos conservan una vegetación de gran valor. Al encinar y pinar existentes hay que añadir una rica variedad de plantas que se han adaptado a este peculiar substrato, rico en magnesio, como la vulneraria y el erodium, y otras más corrientes (lavanda, santolina, salvia, esparto¿).

Atravesamos un pinar, parte del cual se vio afectado por un incendio, donde la aulaga predomina sobre otras especies. Cruzamos el carril que baja desde el Collado Chaquetas al río Dílar, y que luego tomaremos, para en pocos minutos llegar a la casa de la Cámara de Carga que impulsa el agua al Canal de la Espartera. Un poco más adelante, sin cruzar el río, está la Toma del Canal.

En la ribera del Dílar encontramos mimbres, sauces, zarzas, álamos …, y a unos metros del cauce, majuelos, rosales silvestres, agracejos, etc. Y entre las aves, el mirlo, la oropéndola, la lavandera, el carbonero… Si nos fijamos en las piedras del río, veremos la serpentina, de color verde, arrastrada desde una cantera cercana, hoy abandonada.

Desde este frondoso paraje tomamos la pista forestal que desde la misma Cámara de Carga asciende en zig-zag al Cortijo Rosales, en estado ruinoso, pero que no hace mucho tiempo fue una espléndida finca agrícola. Aún podemos ver los frutales y restos de las actividades tradicionales que se realizaban en ella. Continuamos subiendo la pista por duras rampas que nos ofrecen unas estupendas vistas de los Alayos de Dílar desde el mirador del Refugio Rosales.

Entramos en una zona de denso pinar donde la pendiente de la pista se suaviza y a continuación, en una curva cerrada, sin cruzar el barranco de Aguas Blanquillas, abandonamos la pista que asciende al Collado Chaquetas y a la Cortijuela, para tomar a la izquierda la vereda que en unos minutos nos lleva por el Paso de la Esfinge a los arenales del Barranco del Búho. Todo este tramo del itinerario transcurre por la vía pecuaria de la Dehesa de Dílar.

Estamos en una zona muy singular de Sierra Nevada, un escenario natural presidido por el Pico del Trevenque, con su inconfundible perfil alpino dominando este paisaje deslumbrante de ramblas y barranqueras arenosas que se desmoronan con facilidad; de ahí la fragilidad de este ecosistema ante cualquier impacto, como el de la pista que vemos sobre nosotros y con la que luego enlazaremos.

Bajamos un buen tramo por la rambla del Barranco del Búho con su lecho arenoso y más adelante la dejamos por una vereda a la derecha que asciende y se une a una antigua pista que baja desde la cuerda del Trevenque y donde hay un mirador. Descendemos por tramos de vereda y pista hasta alcanzar el mirador de los Alayos, nuestro punto de inicio.

Migue

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